18 septiembre, 2014

Jorge Eduardo, adoro cómo lo dices

No se trata de jugar tranquilamente


Con el pene o la vagina
Como si fueran pájaros o peces
No es suficiente penetrar
En el fondo de otro cuerpo
Con el glande o la mirada
Nuestra sangre y nuestros huesos
Son tinieblas que se juntan casualmente
Y eso es todo. Mas el amor verdadero
Es un gigante de oro
Que no tiene pene ni vagina
Y que tampoco muere
  

Si todo lo que se anuda


Se anuda solamente
Todo se vuelve nada
Si se anuda un zapato
Se anuda también el pie
Y el zapato se vuelve todo
Si no se anuda nada no hay nudo
Ni pie ni nada y en lugar de todo
Hay de nuevo un zapato cuya medida
Es un número nulo que nos anuda a la nada
Y nuevamente
Al zapato

Hay gente que no ama la gente


Porque es diferente
Porque se viste de flores
Y tiene los ojos brillantes
O porque adora un cocodrilo
En lugar de una nevera
O porque todavía alaba el sol
Cuando se eleva y se arrodilla
Cuando baja. Gente llena de amor
A la gente parecida a toda la gente
Cuando en el firmamento
No había una nevera
Sino tan sólo
Un cocodrilo  

17 septiembre, 2014

Jorge Eduardo, adoro lo que quieres decir.

Tomar un vaso de agua es una operación


Tomar un vaso de agua es una operación luminosa. 
Es comprender de improviso

la transparencia del aire

antes de volverse nube
es cubrirse la cara de lágrimas
sin renegar la sonrisa
tomar un vaso de agua
es vestirse de lluvia y granizo
y levantando sólo un brazo
a la altura de los labios
convertir el mundo entero
en un vaso de agua
  

Amo los objetos y las personas claras

Amo los objetos y las personas claras
La redondez de la esfera

Y la perfección de la escuadra

Amo los árboles verdes
Y las manzanas roja
Más sin saber por qué
Amo también la sombra
Y mi sombrío corazón tampoco lo sabe
¿Lo sabe quizás la estatua
De esa muchacha que me espera noche y día
Hundida entre mis huesos?


Hoy quisiera hablar de mi concierto


Hoy quisiera hablar de mi concierto
De trapos de mi saxofón

De terciopelo azul de mi clarinete

Que sube y baja como el sol
Hasta alcanzar la divina incandescencia
Del tambor y la trompeta. Hay además
Un piano de fieltro violeta
Cuyas notas cubren la orquesta
Como la marea. Así la música
No se oye el silencio de dibuja
En la rutina y el ritmo
El ritmo el ritmo
Es siempre atroz y soberano
Como el océano

15 septiembre, 2014

Jorge Eduardo, adoro lo que dices


Inmediatamente después de haber leído

Estas palabras
Cierre puertas y ventanas
No parpadee demasiado
No asuste la temblorosa
Mariposa amarilla
Posada en una silla
Tire la cadena del water
Y deje correr la vida
Como si nada hubiera pasado
Responda al teléfono enseguida
Hable de cosas tontas y sabidas
Cuelgue el teléfono otra vez
Pero considerando ahora
Que el mundo entero es sólo
Esta misteriosa mariposa ammarilla
Posada en una silla


Me siento ante mi mesa servida

Levanto una cuchara
Sobre mi plato que humea
Pero no es mi mano que se mueve
Ni mi pensamiento ni mi plato
Ni tampoco mi esqueleto
Sino todo el firmamento
Que resplandece en mi cuchara
Y me alimenta cada día


Veo las líneas de Nazca

En la palma de mi mano veo
La cola del mono en mi cerebro
Y muchas otras líneas
Que atraviesan mi pupila
Mi corazón y mis sentidos
Y terminan en el suelo
En radiantes espirales
Como si brillaran
Como si copiaran
Las del cielo